lunes, 13 de junio de 2011

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Recién después de muchos años entiendo lo que es el fútbol para algunas personas: una pasión. Y cuando pienso en fútbol, vienen muchos recuerdos a mi memoria, cosas que, aunque no pareciera, estaban unidas al fútbol... Y, cuando hablo de fútbol, hay un sólo nombre con el que lo identifico: Boca Juniors.

Yo soy de ésas que pensaba que el fútbol era cosa de locos, que no iba a entender a los hinchas... Pero algunos hechos de mi vida me llevaron, casi de casualidad, a ver un partido. Uno de Boca. Uno malo, pero de Boca al fin...


No sé bien cómo explicar lo que quiero explicar, pero de alguna forma Boca está en mi sangre, aunque me pese: es un legado de mi abuela, de mi papá.


Ella, mi abuela, no está conmigo físicamente, pero sigue siendo una figura primordial en mi vida. Y fue ella la que de chica me decía que su mayor orgullo era ser hincha de Boca, que era éso lo que quería para mí. Ella fue a la que yo vi gritar con el alma los goles, la que tenía una foto de Palermo en una mesita y la que hablaba de Diego como si hablara de Dios. Y son sus cenizas las que, como pidió, descansan en la cancha.


Él, mi papá, tomó todo éso de mi abuela. Y me hizo de Boca. Porque Boca es su vida. Fue él el que me hizo ver los goles de Maradona cuando yo era una nena, el que yo vi colgado de una medianera (recuerdo familiar por excelencia) para celebrar la Intercontinental, y fue él a quien vi llorar desconsolado cuando Diego casi se muere.


Entonces..., ¿Cómo lo explico? No sé cómo explicar algo que se volvió tan profundo para mí...


Quizás pueda decir que ver una foto de Palermo es, para mí, verla de nuevo a mi abuela, o ver reír a mi papá...




Ayer, cuando se retiró Palermo, tuve una vuelta atrás, y me reencontré de alguna forma con todos los momentos de mi infancia...


No quiero escribir más sobre mi vida, porque no sé cómo... Pero quiero homenajear justamente a ésa leyenda que es Martín Palermo, y agradecerle por todas las alegrías que les dio a mi abuela y a mi papá. Y por dejarse querer, por ser un buen tipo. Para mí, él también es sinónimo de Boca..., y de mi infancia!