Mis amigos (lo digo con cariño) finlandeses tocaron en el Luna Park ante buena cantidad de gente (no sé cuántos éramos), y dieron un concierto excelente, en el que no sólo se dedicaron a cantar y tocar en vivo, sino en que también mantuvieron una relación más que sociable con los fans (era notable la comunicación con nosotros...), hicieron chistes y se pusieron serios si la canción lo requería.

Como todos los que me conocen saben, The Rasmus es mi banda preferida, y soy una ferviente defensora de su arte. Y ayer, fue como asistir a misa para mí!
Fui ya sabiendo que vendría conforme (al igual que las dos presentaciones anteriores en éste país, a las que por supuesto, también fui...), pero el sentimiento siempre es imposible de explicar...: Es demasiado bello!
A pesar de ésto, me gustó ver la mezcla de gente que había presente: adolescente, chicos , chicas, padres con sus nenes (me encantó ver al papá que llevaba a su hijito chico al recital, sentados adelante mío, y cómo los dos se sabían las letras y disfrutaban de la banda), incluso hombres grandes que llegaban de sus trabajos de oficina con su traje aún puesto, y mujeres de pasados los 30 e incluso 40 años diciendo cosas del estilo "Me encanta la música de éstos chicos, son bellísimos...". Fue genial demostrar una vez más que The Rasmus no vende sólo para adolescentes libidinosas, como muchos creen, sino que es algo mucho más amplio, y que abarca gente de distintas edades, géneros y hasta clases sociales.
Yo, desde el pullman (las veces anteriores había estado en el campo a los saltos) veía con mucha nitidez lo que pasaba en el escenario, aunque había algunos temas en los que me hubiera encantado estar saltando con mi amiga Viviana en el campo. De todas formas, no me quejo de mi ubicación, de hecho, vi perfecto todo el show, y me encantaba ver a los ingenieros de sonido cerca mío...
Algo muy interesante fue descubrir una vez más la calidad melódica que hay detrás de la música de The Rasmus: me pasó en algunos momentos que mientras tocaban un tema "pesado", yo distinguí fácilmente las melodías de fondo, y eran muy conmovedoras... Además, visualmente fue bellísimo, ya que el estilo de las canciones se iba marcando con colores distintos: las canciones tenían una iluminación que creaban una atmósfera atrapante...
Hubo momentos muy cómicos, como cuando invitaron a unas odaliscas argentinas que conocieron en el hotel (vaya uno a saber qué estarían haciendo en ese momento...), y éstas se desempeñaron muy bien con el tema "Chill" (de el álbum "Into", de 2001). Lauri terminó bailando con ellas, y el resto de la banda comenzó a reirse mucho (al igual que yo, y otras personas presentes) caundo éste les dio la despedida (no podría explicar por qué, pero en el momento fue muy gracioso...).
También, Lauri comenzó a contar que días atrás cumplió 30 años, y en ese momento Eero (Heinonen, el bajista) lo interrumpió y le dijo que el próximo en cumplir años sería Pauli (Rantasalmi, el guitarrista, que cumple mañana, 1ro de Mayo), y terminamos todos cantándole el Feliz Cumpleaños en vivo.
Al final del show, una chica del público fue invitada a cantar con ellos el tema "Rakkauslaulu", uno de sus clásicos en Finlandia, completamente en finés y editado en 1996, en el sigle "1rst" (no figura en su primer disco, "Peep", como muchos creen). La chica, llamada Ailén, se manejó perfectamente en el escenario junto al grupo y pronunció bastante bien el finlandés.
La perlita de la noche fue cuando comenzaron a tirarles ropa interior al escenario (ellos lo tomaban con mucho humor, y hasta hacían chistes y muecas por ello, Lauri incluso llegó a decir entre risas "Oh, Thank you!"). También fue muy gracioso ver cómo se acercaban a la gente y les regalaban su agua mineral (una imagen muy cómica desde la platea ver a muchas chicas peleándose por la botellita...)
Por supuesto, la falsa despedida vino con un hit como lo es "In the Shadows"; se despidieron, Aki (Hakala, el baterista) arrojó los palillos de su batería (trajo del backstage muchísimos más y comenzó a regalárselos a la gente), salieron del escenario pero entraron muy rápido para hacer el bis. Fue en ése momento en el que Lauri aclaró que quería tocar una pieza ("clásica", aclaró) que compuso muchos años atrás, y que sirvió como base para "Ten Black Roses" (del último cd, "Black Roses"). Se paró en el escenario con una guitarra acústica, y sin que se oyera otro sonido, tocó sólo por un rato una melodía bellísima, melancólica y conmovedora... Un detalle curioso es que el grupo llama a Lauri como "el chico de las melodías", ya que es éste el que las compone...





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Ha ocurrido algo curioso, mientras yo esperaba el cortejo fúnebre. Yo tenía una foto de Alfonsín, y del otro lado, aquel famoso dibujo que le hizo Quino de Mafalda a Raúl. Un periodista del Diario 


