En los sesenta aparecieran los Beatles y los Rolling Stones; para los setenta existían Pink Floyd, Queen y ABBA, mientras que la música disco hacía furor; los ochenta tuvieron a U2, Madonna, Metallica y Michael Jackson.
Para los noventa, estaban por un lado Nirvana, los Guns and Roses, The Verbe, Oasis y Pearl Jam…, pero por otro lado, surgieron las denominadas “Boybands”: bandas de chicos pelotudos, que bailaban y “cantaban” canciones pegadizas y sin mucho sentido, que apuntaban a las adolescentes y a sus vacíos cerebros, fruto de la “des-culturización” surgida con el fin de la Guerra Fría (y con la llegada de Menem en la Argentina). Los más famosos fueron, claro está, los BackStreet Boys, y después N’Sync (creo que se escribe así) y un par más. También aparecieron A-Teens (el peor homenaje jamás hecho a ABBA), Britney Spears, Christina Aguillera y las muy burras Spice Girls.
Con la llegada del nuevo milenio, apareció Coldplay, Robbie Williams (fruto de una de las primeras Boybands, Take That), t.A.T.u. (un dúo de chicas rusas que decían ser lesbianas, pero que luego admitieron que era todo una mentira); bandas algo retro como The Killers, The Strokes, Franz Ferdinand y The Hives; bandas muy malas como es el caso de Miranda!, Airbag (en Argentina), Rebelde; horribles cantantes como Shakira, Julieta Venegas o Belinda; el gran renacimiento de Green Day y su obra cumbre (“American Idiot”); My Chemical Romance; Avril Lavigne (chica súper talentosa, que escribía sus propias canciones y tocaba sus instrumentos, pero que tuvo la muy mala idea de enamorarse y casarse, y sacó un disco “color rosa”, entrando al mundo del que había huido: el más comercial), y los Darks, mis preferidos, como Evanescence y, sobre todo, mis amados The Rasmus, de quienes trata éste artículo.
The Rasmus se formó en 1994, en Helsinki, Finlandia, cuando sus cuatro integrantes (Lauri Ylönen en la voz, Pauli Rantasalmi en guitarra, Eero Heinonen en bajo y Janne Heiskanen en batería) tenían 15 años. Ganaron un concurso en su escuela, cuyo premio era grabar un disco (por Dios, cómo se nota que ahí sí incentivan a sus alumnos!), y así se editó “Peep”. Comenzaron como teloneros de numerosas bandas (como Red Hot Chilli Peppers, Garvage, Rancid, sus amigos de HIM y quienes poco tenían que ver con ellos, Roxxete). Se destacaron desde un principio por las letras escritas por su cantante y por su negativa a cantar en finlandés (ABBA ya les había abierto el camino a los grupos escandinavos al exterior, y por eso consideraban que lo primordial para trascender era cantar en inglés). Ésta postura les acarreó problemas como renunciar de su discográfica luego de su single más exitoso hasta entonces (“Liquid”, de su tercer disco, “Hell of a Tester”, de 1998), la partida de su baterista (y la entrada de Aki Hakala en su lugar, quien sigue hasta hoy), varios problemas legales y el tener que ir a Suecia para poder editar un álbum nuevo (“Into”, que vio la luz recién en 2001, y que les permitió volver a triunfar en Finlandia, en Escandinavia y en algunos países europeos, como Alemania).Para el año 2003, The Rasmus editó el que sería su álbum más importante, “Dead Letters”, que les dio la oportunidad de ser reconocidos en todo el mundo, y de dejar de ser una banda finlandesa para ser una mundial de la mano del hit “In the Shadows”. Dos años más tarde, su álbum “Hide from the Sun” repitió el éxito de su antecesor y nos regaló algunas de las mejores letras de la banda.
Y en Septiembre de 2008, se editará “Black Roses” (cuyo primer single, “Living in a World
Without You” ya está rotando en la TV Europea).Mi fascinación con éste grupo se debe a la simple razón de que suena distinto a todo lo que he oído antes, de que las letras sí tienen contenido y por la postura personal de cada uno de ellos: en una época como ésta, donde gobierna la piratería, donde el sexo es lo que vende, donde gente sin formación ni talento ni originalidad ocupa la pantalla de MTV (y de la tele en general), las radios y revistas, es muy difícil encontrar a alguien que siga poniendo el arte ante todo, que elija no formar parte de los escándalos para promocionarse y que aún así venda millones de discos, es admirable.
Quienes conocemos a éste grupo, quienes hemos ido a sus recitales (yo fui a los dos que dieron en Argentina en 2006, ambos llenos por completo y donde se agotaron las entradas), sabemos que son artistas verdaderos y de gran talento, en especial el vocalista, Lauri Ylönen:
una persona joven y culta (lee todo el tiempo), que escribe todas las letras él mismo, toca varios instrumentos, vive por y para su música, y como todo artista, la sensibilidad lo domina y, como su vida no ha sido fácil, encontró en la música y en la escritura un método de expresión. Leer una letra suya es leer una cantidad interminable de metáforas, donde se habla desde prejuicios hasta su disconformidad religiosa.Algo que siempre ha llamado la atención, es que se renuevan constantemente; el look de Ylönen (siempre llamativo, y algo andrógino según muchos) se va modificando con los años (empezó con el pelo rosa, luego amarillo mayonesa, luego amarillo casi blanco, y después el pelo negro azabache-el que mejor le queda-, decorado con plumas negras en la cabeza…, y ahora lo volvió a teñir de amarillo), y el estilo musical va madurando también (si bien siempre hicieron rock, en su comienzos tenían algo de rap y de funk en su música, y en la actualidad pasan del rock pesado al melódico y a las baladas más melancólicas).
Pero lo prioritario, a mí entender, para que sean considerados artistas es lo siguiente: el sentimiento. Si bien Lauri no ha estudiado canto ni nada por el estilo, creo que es mucho mejor cantante que muchos que han estudiado, no porque cante mejor, sino porque SIENTE LO QUE CANTA, y eso es fundamental. No tendría sentido escuchar a alguien que cante sobre muerte riéndose. Lo lógico es escuchar a alguien que si canta sobre sufrimiento, lo demuestre al cantar, y que si canta de alegría, suene alegre, y creo que eso es uno de los talentos innegables de Ylönen.Si la música gusta o no, ésa es otra cuestión. A mí me encanta, y creo que eso es suficiente.
En un país como Finlandia, de estructura socialista (según Lauri Ylönen, buenísima), del que se sabe tan poco y donde los habitantes son trilingües, creo que es un gran mérito que una banda haya logrado trascender límites por sus propios medios. Hace casi catorce años, cuando The Rasmus comenzaba a formarse, y decidieron que no cantarían en su idioma natal (tienen un par de canciones en finlandés, hechas para complacer a su discográfica), los músicos del país sólo interpretaban en finés, y a ellos se los criticó por interpretar en inglés. Hoy, mucho tiempo después, casi nadie canta en finlandés en Finlandia… Siempre se trata de forma extraña a quien piensa distinto y/o sabe más, y algo así les pasó a ellos; tomaron los estilos musicales de muchos artistas extranjeros (desde los Beatles hasta Metallica), y formaron el propio. Hoy en día, en Finlandia, The Rasmus es la banda más popular y más prestigiosa no sólo entre el pueblo: el Ministerio de Cultura de ese país los ha reconocido y ha hablado incluso de su “aportes a la cultura finlandesa” (un gesto que los integrantes de la banda han considerado “exagerado”).

Cuando en 2007, en Finlandia, un adolescente entró a su escuela, y asesinó a sus compañeros y a su directora, lo primero que vino a mi mente, fue el tema “Myself”, uno de los primeros de The Rasmus, en los que se relataba (en primera persona) los problemas de un chico que, loco y algo cansado, decide, entre otras cosas, tomar un arma y asesinar, y que no se arrepiente, y prefiere simplemente, no decir nada.
Y por último, que grandes artistas de todo el mundo te reconozcan y te elogien, creo que habla bien de uno, y The Rasmus tuvo esa suerte de parte de Metallica, Red Hot Chilli Peppers, Foo Fighters, entre otros.
Lo único que cabe decir, es que, a mi entender, son una banda fantástica.
Y, como diría la canción de ABBA (a quienes The Rasmus homenajeó con un cover muy rockero del tema “S. O. S.”):
GRACIAS POR LA MÚSICA!!!!


